A veinte años de la desaparición de Sofía Herrera, su mamá, María Elena Delgado, publicó una carta en sus redes sociales donde recuerda los primeros años de Sofía. “Todo era felicidad”, subraya.
“Te siento más cerca que nunca aunque estés ausente físicamente”, empieza diciendo Delgado. Y continúa: “Sofi, tu primer añito en Córdoba, todo fue amor, con castillos como las princesitas, feliz, dando tus primeros pasitos y nosotros babosos de amor. A los 2 añitos, en Caleta, rodeada de amor de la abuela, tus papás, tus tíos y tu hermano. Tu tío se disfrazó de oso blanco para que tuvieras un invitado especial en el castillo del tío Coto. Todo era felicidad”.
“A los 3 años, celebramos en casa con amiguitos, no podía faltar el castillo de la princesita adorada que eras vos. A los 4 años, todo se derrumbó. El dolor era gigante por tu desaparición. El castillo se quedó esperando a su princesita Sofi. El oso blanco no regresó, Las canciones de Xuxa no se escucharon. Todo fue dolor. A los 5 años seguías desaparecida y el dolor se acrecentó. Tu jardín te esperó, la sillita se quedó vacía, el guardapolvo esperó y esperó, tu masa del jardín no se usó, tus colores no pintaron arcoíris y dejaron de rayar las paredes de la casa. Tus botitas de lluvia no saltaron al charco”, anotó la mujer.
Y agrega: “A los 6 años te esperaba el primer grado. Tu guardapolvo blanco se volvió más blanco por no usarlo. Tus compañeros se perdieron de conocer a esa Sofi dulce bailarina, de bonitas botas y pollera. Tu banco del colegio no sintió tu calorcito. A los 7 años el castillo esperaba tus saltitos, el banco del cole estaba ahí esperando, tu mochila seguía intacta. A los 8 añitos todo seguía ansioso con profundo dolor esperando tu regreso. Y así pasaron los años… A los 9 años, tus risas aún resonaban en cada rincón de la casa; a los 10 años, tus sueños llenaban nuestros corazones; a los 11 años, tu recuerdo seguía llenando nuestras vidas; a los 12 años, la esperanza aún brillaba en cada foto tuya; a los 13 años, cada día rezábamos por tenerte de vuelta; a los 14 años, la incertidumbre nos consumía; a los 15 años, el vacío era inmenso; a los 16 años, tu ausencia dolía más que nunca; a los 17 años, todavía esperábamos un milagro; a los 18 años, nuestros corazones seguían aferrados a la esperanza; a los 19 años… Sofi… si tan solo no hubieses estado desaparecida. Hoy cumpliste 20 seguimos imaginando tu regreso y poder festejar”.
“Feliz cumple mi Sofi hermosa, donde te encuentres. Te amo más allá de las palabras”, concluye.